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El mayor peligro En un atardecer llegando el invierno, en la caída al torrenton, (que es una corriente como un río), en la playa las agatas. Fui arrastrado 400 metros mar adentro en medio de turbulentas olas que chocaban, saltaban y producían mortales remolinos que me succionaban al fondo a unas cavernas submarinas, sin dejarme tomar aire. Ya en la superficie me era imposible salir a la orilla, llevándome agotado a la mortal zona de impacto donde tuve que soportar 9 olas gigantes sobre los 8 metros, de las cuales tres reventaron en un brutal campanazo en mi posición y yo aun a cinco metros de profundidad, fui aprisionado y zamarreado contra el fondo, todo esto en total oscuridad y tras una lucha de dos horas. Salí a la orilla ya de noche. Lo más increíble que nunca sentí estar cerca de la muerte, nunca me permito decir: aquí soné.
Por que hago esto?:
Es algo maravilloso, todos tus sentidos estan al máximo, hasta el sexto sentido están funcionando en la acción máxima. “Ninguna célula o átomo de tu cuerpo esta dormida o flojeando”. Es hermoso poder igualar las frecuencias vibratorias de tu planeta, para eso hay que entrar en una dimensión muy especial, me explico: primero, todo viene desde el nacimiento por la pasión que va creciendo, te tiene que gustar mucho el mar para entrar en las olas, hay que amarlo y respetarlo. Luego lo segundo, al manejar estudios físicos y matemáticos de las olas durante décadas, uno comienza a planear gran parte de esta actividad. Ya podemos mencionar la tercera etapa, un entrenamiento psicológico para superar las grandes adversidades, por que una ola gigante te paraliza y te acorta la respiración, debes poder soportar las siguientes olas lo que te exige aguantar mucho aire bajo una violenta turbulencia en la oscuridad. Ahora al mezclar estas variables, viene la practica, que es el examen de todos estos estudios, donde me fue estupendo al ver que entraba y salía sin problemas, con bandera roja y todo, igual entraba al peligro extremo.
Toda mi experiencia en andinismo de 20 años, para ser aplicada a esta arriesgada actividad de las olas, al tener el privilegio de ver los planetas y las estrellas por grandes telescopios y gozar de eventos astronómicos que purifican el alma, comienzas a recibir una energía cósmica muy fuerte y especial, que me protege, al ver en mi el gran amor por la naturaleza lo que me hace ser parte del todo, una comunión con el gran mar y el universo infinito.
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El miedo en las olas
En las olas gigantes no debes sentir miedo a nada, el miedo mata. Pero si alguna vez fallo ya que nadie es perfecto, tendría que ser algo en grande, como lo hace una estrella, en alguna marejada en la playa Las Agatas. Seria horrible morir ahogado en Algarrobo o atropellado por un Fiat 600, y más terrible aun seria que me quitara la vida un ser humano, eso ni pensarlo.
Por eso que lo hago solo, es muy fácil perder la vida en estas situaciones extremas, lo que si me gustaría es que mis técnicas fueran ocupadas por toda esta juventud con respeto y amor por el mar, me doy cuenta de que los jóvenes que se drogan y no saben que esto es mas adrenalinico y te hace volar mas alto, imagínate en una ola a tres metros y poder pasarla o llegar a una cumbre, donde te sientes libre de verdad donde los problemas no son nada para esta dimensión.
Al final de todo lo que hago es la respuesta a mi vida, venimos de una explosión de una super nova y me encuentro jugando con los mismos elementos químicos de esa estrella que exploto desde el principio del todo. Puedo decir que me hice hombre en las montañas y en las olas le puedo responder al mar lo que soy. Para concluir diciéndole a la humanidad que;
“la realidad es mas fuerte que la fantasía “.
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Roberto Antezana escribio tambien un
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